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Bernanke vs Bagehot

En su tercera lección de la serie de cuatro que Ben Bernanke ha impartido en la George Washington University School of Business (1), el gobernador de la Reserva Federal de EEUU (RF en adelante) nos explica cómo se respondió desde las autoridades monetarias para atajar la crisis financiera iniciada en 2007 en EEUU; y cómo, a diferencia de lo ocurrido en la crisis de los años 30 del siglo pasado, hemos aprendido la lección de que no podemos dejar caer el sistema bancario si queremos preservar la estabilidad y buen funcionamiento del sistema de pagos. Hasta aquí de acuerdo señor gobernador. En un sistema de creación de dinero como el nuestro, en el que los bancos pueden crear medios de pago en su negocio de intermediación financiera, la caída o el cierre de bancos implicaría una caída brusca de la oferta monetaria, con los profundos efectos negativos que ello traería sobre la economía real que ya conocemos. De hecho, en las economías modernas, la mayor parte del dinero que utilizamos es dinero bancario (depósitos y cuentas corrientes que “movilizamos” con tarjetas de crédito y débito, transferencias bancarias, domiciliaciones de pagos, … ), por lo que es aún mayor la dependencia de nuestro sistema de pagos del buen funcionamiento de los bancos. Sólo para darles un término de comparación de la mejor gestión de la crisis financiera reciente en comparación con la de los años 30: entonces, entre 1930 y 1932 cayó la oferta de medios de pago en EEUU alrededor de un 30%; ahora, no ha llegado a caer más de un 5% en las principales economías del mundo y, aún así, los efectos desestabilizadores de esta mucho menor caída de la oferta monetaria han sido muy notables. Pues bien, en esta presentación el gobernador Bernanke se encarga de contarnos cómo han aprendido de los errores pasados y logrado detener esa caída del sistema financiero en la reciente crisis.

En su exposición, el gobernador de la RF apela continuamente a la llamada “doctrina Bagehot” como guía para intervenir en el sistema de pagos ante una crisis financiera que pudiera acabar con la confianza en el sistema de pagos. No es casual que lo haga; fue una doctrina creada por el británico Walter Bagehot (editor de The Economist) en su famoso libro “Lombard Street” en 1873 que se ha venido aplicando a lo largo de un siglo como mejor política para atajar un pánico en el mercado bancario. Antes de ver cómo se ha aplicado recientemente, veamos sus fundamentos. Bagehot, buen conocedor del sistema bancario y financiero inglés de la época, ya vio que todo el sistema de pagos descansaba en última instancia sobre las decisiones del monopolista último de dinero de curso legal, en su país el Banco de Inglaterra. Además, dado que los bancos de entonces ya podían (como ahora) crear medios de pago mediante el préstamo de parte de los depósitos de sus clientes (llamado por ello sistema de reserva parcial o fraccionaria), el buen funcionamiento del sistema de pagos se basaba fundamentalmente en el desarrollo de buenas prácticas bancarias en el negocio de intermediación financiera y en la confianza del público en general en la solvencia de todo el sistema. Porque ya entonces sabían que si muchos depositantes iban a recoger su dinero a la vez, ningún banco podría atender a las solicitudes de su dinero, ya que gran parte de él estaba invertido en la concesión de hipotecas, en la compra de títulos de deuda, en inversiones industriales, … ; en fin, que ningún banco podía devolver de manera inmediata sus obligaciones para con sus clientes “a la vista”. Eso no quería decir que fueran insolventes, ya que el valor de los activos de los bancos podía ser igual o incluso mayor que el de sus obligaciones exigibles, sino que podían tener un problema de iliquidez a corto plazo.

En este tipo de mercado monetario tan peculiar, que perdura hoy, si por cualquier motivo (piensen en la famosa escena de la película de Mary Poppins …) los depositantes creen que el banco no podrá devolverles su dinero podrán iniciar una retirada masiva de depósitos imposible de asumir por ningún banco, por solvente que fuera. Si además ningún otro banco quiere prestarle (lo que es esperable de sus competidores) , es para estas situaciones para las que Bagehot recomendó la intervención rápida y sin titubeos del banco central como prestamista de última instancia del mercado; eso sí, de acuerdo con estos criterios: (1) Préstamo ilimitado de liquidez al banco afectado siempre que fuera solvente; es decir, siempre que tuviera activos para respaldar sus obligaciones. (2) Por tanto, el préstamo siempre vendría garantizado por activos del banco en crisis (con colateral en términos modernos). (3) Y, además, a un tipo de interés penalizador, superior al “normal” del mercado, de modo que sí se ayude a este banco pero también se desincentive la repetición de prácticas bancarias demasiado arriesgadas en el futuro. Según esta doctrina, una vez restaurada la confianza en el banco y en el sistema de pagos, éste irá devolviendo los créditos contraídos con el banco central. Y se preguntarán, “¿y si el banco no era solvente? Sabemos que es difícil acertar con este diagnóstico pero, en todo caso, si se decidía que no sólo que no tenía liquidez sino que también era insolvente, había que dejarle caer.

Ahora bien, lo que nos explica el gobernador Bernanke en su descripción de los sucesivos rescates de bancos y entidades financieras que se han venido realizando desde 2007 no casa muy bien con esta doctrina, por mucho que la invoque de manera repetida. En el caso de la RF, y también del BCE, sí que se cumplieron los dos primeros criterios pero no el último; y es que los bancos centrales prestaron liquidez extraordinaria y sin límites a bancos y otras instituciones financieras, respaldado por activos, pero a un tipo de interés menor que el “normal”. Es decir, lo contrario de lo prescrito por la teoría disponible hasta la fecha, que intenta reducir el riesgo de caer en nuevas prácticas bancarias demasiado arriesgadas. Por ello, señor gobernador, más que la “doctrina Bagehot” será la “doctrina Bernanke”. En su favor, hemos de decir que, como el propio Bernanke nos comenta, los bancos centrales modernos se han enfrentado a partir de 2007 a una crisis financiera más compleja que las tradicionales, únicamente bancarias, de épocas anteriores; ya que la extensión de la crisis financiera ha provocado que afectara no sólo al mercado bancario sino a muchas otras instituciones financieras y mercados diversos. Y que, asimismo, se encontró con bancos que se etiquetaron como “demasiado grandes para dejarlos caer”. Por ello, la intervención de la RF ha tenido que ser improvisada y más ambiciosa de lo que creemos pudiera haber imaginado el propio Bagehot hace casi 150 años. Sí que se ha evitado la caída completa del sistema de pagos y en eso las autoridades monetarias han sido exitosas, pero al coste de asentar incentivos incorrectos y un muy dudoso precedente para la gestión de próximas crisis bancarias y financieras de consecuencias aún realmente desconocidas.  Veremos.

Juan Castañeda

Nota:

(1) Pueden encontrarse aquí los comentarios de las dos primeras:

https://theoldladyofthreadneedlestreet.wordpress.com/2012/04/06/bernanke-su-vision-del-patron-oro/

https://theoldladyofthreadneedlestreet.wordpress.com/2012/04/21/bernanke-nos-explica-sus-razones-de-la-crisis-de-2007/

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