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Archive for the ‘Caricaturas’ Category

Mr. Carney, the Old Lady is not for tying

I found this caricature in The Times last Saturday (see below) and I could not resist the temptation to write a post on it. With a blog like this one, with its name, I had no other choice but to welcome and echo this caricature and its message. As I already explained in more detail here, I do believe that a  course on money and central banking could be taught by using these classical (and contemporary) caricatures as the main material of the course. They provide the political and historical context needed to properly analyse how different constraints/events have affected the policies conducted by the central banks along the modern history.

As J. Gillray masterly did it two centuries ago, here you will find again the (poor) Old Lady screaming and fighting with the authorities; represented this time not by the prime minister but by the next governor of the Bank of England, Mr. Carney. There are some other differences of course. In this new version of Gillray’s “Political-ravishment, or the old lady of Treadneedle-Street in danger!” (1797), the new governor is not taking some gold coins from her pocket but trying to keep the Lady well tied up and under his control. The Lady is obviously protesting and is struggling to free herself from the new ties imposed in the last years; ties which represent the new and extraordinary lending facilities the Bank has had to implement since the outbreak of the recent financial crisis to assist the banking system and the Government. True, many will say that the central banks, wisely acting as the lenders of last resort of the financial system, had no other alternative but to support the banking system and maintain the proper running of the payment system. Fine, I agree to some extent since, in the face of a major financial panic, the central bank must act firmly and timely to avoid the collapse of the financial system. But at some point these extraordinary policies will have to cease and the central banks will return gradually to normality in the coming years; which certainly will mean the adoption of a more orthodox monetary policy, one committed to maintaining the stability of the financial system but also the purchasing power of the currency. Let’s see if the new governor of the Bank of England succeeds and is able to extend the existing “ties” or even adopt new ones: an expansionary nominal income targeting strategy?, the adoption of a new, higher of course, inflation target?

Nothing new at all. Under the gold standard there were clear rules which prevented the central banks from printing too much money. In our days, under a fully fiat monetary system, one in which money is created out of thin air (or ex novo), those rules are even much more needed (though become blurred many times …); so, yes, somebody must tie the hands of the Government and those of its bank (i.e. the national central bank) not to overspend and overissue respectively, in order to maintain monetary stability and the purchasing power of the currency in the medium to the long term. Until relatively recently (in the interwar years), it was in the very nature of the central bank to limit the amount of money in circulation to preserve the value of its own currency in the markets. It was a profit maximising institution for quite a long time and that was the best policy to increase the demand of its money and thus its revenues (the seigniorage). However, as depicted in this caricature, this time it looks like the world is turning upside down, since it is the (next) governor of the Bank of England, the “manager” of the bank, the one who wants to impose his own (new) ties to the Old Lady to keep on running extraordinary policy measures in the UK.

Future will tell which vision prevails in the UK and elsewhere, the classical one which defines the central bank as a bank which provides essential financial services to the banking system (a sound money amongst them) or the modern view of the central bank as a major policy actor committed to a time changing basket of macroeconomic goals, either given by the government or not.

Paraphrasing Mrs. Thatcher’s very famous quote (1980), The Time‘s cartoonist has chosen a very clever title for this satirical caricature: “the Lady is not for tying (see below). Enjoy it.

Juan Castañeda

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Published in The Times, 4th May 2013. Business section p. 51. “The Lady’s not for tying”. By CD, after Gillray.

After_Gilray_TheTimes2013

 

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(Artículo publicado originalmente el 1 de octubre de 2012 en el diario en internet oroyfinanzas.com)

La economía española y la sátira taurina

 

El pasado mes de julio el prestigioso semanario The Economist  abrió a toda página con la imagen de un toro ensangrentado y prácticamente abatido, lo que simbolizaba un animal herido de muerte. Por si no fuera evidente la metáfora con España, encabezaba el diario un “Spain” del que intencionadamente se había desprendido su “S” inicial, dejando así claramente y en evidencia la pena y el sufrimiento por los que atravesaba el viejo país de la piel de toro. Y para ya no dejar duda alguna, el toro estaba marcado por la divisa del euro … .

 

Aunque en la actualidad  muchos se empeñen en negar la identificación  de este animal con las culturas mediterráneas, esa íntima relación ha estado bien presente desde antiguo. Por no remontarnos muy atrás, como dijo Ortega y Gasset en 1883, “Afirmo de la manera más taxativa que no puede comprender bien la Historia de España, desde 1650 hasta hoy, quien no se haya cimentado con rigorosa construcción la historia de las corridas de toros en el sentido estricto del término, no de la fiesta de toros que, más o menos vagamente, ha existido en la Península desde hace tres milenios, sino lo que nosotros actualmente llamamos con ese nombre.La fiesta ha vivido modificaciones en sus tradiciones y sus protagonistas, pero siempre se le ha considerado símbolo y reflejo del momento histórico concreto. Por ello, la imagen mencionada del toro malherido ofrecida por The Economist no es nueva; nos recordó a una de las caricaturas satíricas que mejor representa la debacle española de finales del siglo XIX, en pleno gobierno de Sagasta, publicada en la revista satírico-política La Broma, el 31 de agosto de 1882.

Es “El novillo de la mojiganga”. Describe a un pobre animal objeto de burla y herido por doquier por las clases pudientes y dirigentes de la época. En ella se ve, ante la impotencia del alguacilillo que representa la autoridad, cómo el animal (símbolo de la pobre España), cubierto  de rejones, estoques de matar y banderillas, es incapaz de embestir y humillado no puede  tolerar una herida más; ya sea bajo la forma de un nuevo impuesto, un nuevo privilegio o una nueva e injusta legislación. La imagen de esta caricatura no deja lugar a la duda y, por desgracia, resulta tan pertinente y expresiva de la dura realidad de hoy como ya lo era entonces.

¿Y qué era eso de la “mojiganga”? Se trataba de una variante del toreo cómico que procede del siglo XVIII y se mantuvo hasta casi fines del XIX. Tiene sus raíces en el teatro, ya que es similar a los “entremeses” que se hacían en el teatro clásico como divertimento y descanso en los espectáculos de obras dramáticas y comedias. En espectáculos taurinos de menor importancia se soltaba el “novillo de la mojiganga” al ruedo mientras se desarrollaban escenas de parodias puramente mímicas con personajes disfrazados. Los temas eran variados, siempre de actualidad, muy reconocibles por el público; y el animal se convertía en protagonista de la escena entre risas y miedos, pues acometía y embestía a los personajes. Los actores solían ser toreros humildes que no eran contratados en corridas serias ya por su juventud o su madurez. Era un espectáculo grotesco y pobre en vestimentas y atrezos que fue perdiendo importancia y a fines del XIX ya no se practicaba.

La sátira taurina de nuevo de actualidad

Pues bien, parece que vamos a tener que tirar de nuestros clásicos taurinos y utilizar las mojigangas para denunciar a la clase que dirige el país en estos tiempos, por la sangría que están infringiendo al pobre animal, a la malherida España.  Les sugerimos que pongan ustedes mismos nombre a los protagonistas de esta triste parodia nacional. El resultado está a la vista de todos: la población desesperada, empobrecida y, lo que es peor, sin esperanza, cual pobre novillo sometido a los “bajonazos” de una clase dirigente que no está a la altura. Y ante este cuadro tan desesperante, ¿qué hacen las autoridades varias que nos gobiernan? Están en el mejor de los casos en el callejón, viendo los toros desde la barrera, como el alguacilillo de la caricatura de La Broma.

Juan Castañeda

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