Feeds:
Posts
Comments

Archive for April, 2012

Bernanke vs Bagehot

En su tercera lección de la serie de cuatro que Ben Bernanke ha impartido en la George Washington University School of Business (1), el gobernador de la Reserva Federal de EEUU (RF en adelante) nos explica cómo se respondió desde las autoridades monetarias para atajar la crisis financiera iniciada en 2007 en EEUU; y cómo, a diferencia de lo ocurrido en la crisis de los años 30 del siglo pasado, hemos aprendido la lección de que no podemos dejar caer el sistema bancario si queremos preservar la estabilidad y buen funcionamiento del sistema de pagos. Hasta aquí de acuerdo señor gobernador. En un sistema de creación de dinero como el nuestro, en el que los bancos pueden crear medios de pago en su negocio de intermediación financiera, la caída o el cierre de bancos implicaría una caída brusca de la oferta monetaria, con los profundos efectos negativos que ello traería sobre la economía real que ya conocemos. De hecho, en las economías modernas, la mayor parte del dinero que utilizamos es dinero bancario (depósitos y cuentas corrientes que “movilizamos” con tarjetas de crédito y débito, transferencias bancarias, domiciliaciones de pagos, … ), por lo que es aún mayor la dependencia de nuestro sistema de pagos del buen funcionamiento de los bancos. Sólo para darles un término de comparación de la mejor gestión de la crisis financiera reciente en comparación con la de los años 30: entonces, entre 1930 y 1932 cayó la oferta de medios de pago en EEUU alrededor de un 30%; ahora, no ha llegado a caer más de un 5% en las principales economías del mundo y, aún así, los efectos desestabilizadores de esta mucho menor caída de la oferta monetaria han sido muy notables. Pues bien, en esta presentación el gobernador Bernanke se encarga de contarnos cómo han aprendido de los errores pasados y logrado detener esa caída del sistema financiero en la reciente crisis.

En su exposición, el gobernador de la RF apela continuamente a la llamada “doctrina Bagehot” como guía para intervenir en el sistema de pagos ante una crisis financiera que pudiera acabar con la confianza en el sistema de pagos. No es casual que lo haga; fue una doctrina creada por el británico Walter Bagehot (editor de The Economist) en su famoso libro “Lombard Street” en 1873 que se ha venido aplicando a lo largo de un siglo como mejor política para atajar un pánico en el mercado bancario. Antes de ver cómo se ha aplicado recientemente, veamos sus fundamentos. Bagehot, buen conocedor del sistema bancario y financiero inglés de la época, ya vio que todo el sistema de pagos descansaba en última instancia sobre las decisiones del monopolista último de dinero de curso legal, en su país el Banco de Inglaterra. Además, dado que los bancos de entonces ya podían (como ahora) crear medios de pago mediante el préstamo de parte de los depósitos de sus clientes (llamado por ello sistema de reserva parcial o fraccionaria), el buen funcionamiento del sistema de pagos se basaba fundamentalmente en el desarrollo de buenas prácticas bancarias en el negocio de intermediación financiera y en la confianza del público en general en la solvencia de todo el sistema. Porque ya entonces sabían que si muchos depositantes iban a recoger su dinero a la vez, ningún banco podría atender a las solicitudes de su dinero, ya que gran parte de él estaba invertido en la concesión de hipotecas, en la compra de títulos de deuda, en inversiones industriales, … ; en fin, que ningún banco podía devolver de manera inmediata sus obligaciones para con sus clientes “a la vista”. Eso no quería decir que fueran insolventes, ya que el valor de los activos de los bancos podía ser igual o incluso mayor que el de sus obligaciones exigibles, sino que podían tener un problema de iliquidez a corto plazo.

En este tipo de mercado monetario tan peculiar, que perdura hoy, si por cualquier motivo (piensen en la famosa escena de la película de Mary Poppins …) los depositantes creen que el banco no podrá devolverles su dinero podrán iniciar una retirada masiva de depósitos imposible de asumir por ningún banco, por solvente que fuera. Si además ningún otro banco quiere prestarle (lo que es esperable de sus competidores) , es para estas situaciones para las que Bagehot recomendó la intervención rápida y sin titubeos del banco central como prestamista de última instancia del mercado; eso sí, de acuerdo con estos criterios: (1) Préstamo ilimitado de liquidez al banco afectado siempre que fuera solvente; es decir, siempre que tuviera activos para respaldar sus obligaciones. (2) Por tanto, el préstamo siempre vendría garantizado por activos del banco en crisis (con colateral en términos modernos). (3) Y, además, a un tipo de interés penalizador, superior al “normal” del mercado, de modo que sí se ayude a este banco pero también se desincentive la repetición de prácticas bancarias demasiado arriesgadas en el futuro. Según esta doctrina, una vez restaurada la confianza en el banco y en el sistema de pagos, éste irá devolviendo los créditos contraídos con el banco central. Y se preguntarán, “¿y si el banco no era solvente? Sabemos que es difícil acertar con este diagnóstico pero, en todo caso, si se decidía que no sólo que no tenía liquidez sino que también era insolvente, había que dejarle caer.

Ahora bien, lo que nos explica el gobernador Bernanke en su descripción de los sucesivos rescates de bancos y entidades financieras que se han venido realizando desde 2007 no casa muy bien con esta doctrina, por mucho que la invoque de manera repetida. En el caso de la RF, y también del BCE, sí que se cumplieron los dos primeros criterios pero no el último; y es que los bancos centrales prestaron liquidez extraordinaria y sin límites a bancos y otras instituciones financieras, respaldado por activos, pero a un tipo de interés menor que el “normal”. Es decir, lo contrario de lo prescrito por la teoría disponible hasta la fecha, que intenta reducir el riesgo de caer en nuevas prácticas bancarias demasiado arriesgadas. Por ello, señor gobernador, más que la “doctrina Bagehot” será la “doctrina Bernanke”. En su favor, hemos de decir que, como el propio Bernanke nos comenta, los bancos centrales modernos se han enfrentado a partir de 2007 a una crisis financiera más compleja que las tradicionales, únicamente bancarias, de épocas anteriores; ya que la extensión de la crisis financiera ha provocado que afectara no sólo al mercado bancario sino a muchas otras instituciones financieras y mercados diversos. Y que, asimismo, se encontró con bancos que se etiquetaron como “demasiado grandes para dejarlos caer”. Por ello, la intervención de la RF ha tenido que ser improvisada y más ambiciosa de lo que creemos pudiera haber imaginado el propio Bagehot hace casi 150 años. Sí que se ha evitado la caída completa del sistema de pagos y en eso las autoridades monetarias han sido exitosas, pero al coste de asentar incentivos incorrectos y un muy dudoso precedente para la gestión de próximas crisis bancarias y financieras de consecuencias aún realmente desconocidas.  Veremos.

Juan Castañeda

Nota:

(1) Pueden encontrarse aquí los comentarios de las dos primeras:

https://theoldladyofthreadneedlestreet.wordpress.com/2012/04/06/bernanke-su-vision-del-patron-oro/

https://theoldladyofthreadneedlestreet.wordpress.com/2012/04/21/bernanke-nos-explica-sus-razones-de-la-crisis-de-2007/

Read Full Post »

Bernanke: el papel de la política monetaria en la génesis de la crisis de 2007

Esta es la segunda lección(1) impartida en la George Washington University School of Business por Ben Bernanke, gobernador de lo que viene a ser el banco central de EEUU, la Reserva Federal (RF en adelante). En esta se centró en el análisis de la evolución de la política monetaria de la RF desde el final de la II Guerra Mundial hasta el comienzo de la reciente crisis financiera (2).  Si bien es muy interesante e ilustrativa su charla sobre la historia monetaria reciente de EEUU analizaré únicamente sus comentarios sobre las razones que en su opinión explican la crisis financiera de 2007 y, en concreto, el papel que pudo haber tenido en sus génesis la política monetaria desarrollada en los años previos a la crisis. De nuevo utiliza Bernanke un lenguaje claro y un estilo cercano y ameno lo que, unido a una actitud modesta y amigable hacia su audiencia, ayuda mucho a seguir y comprender su clase; de nuevo, algo admirable en una autoridad monetaria tan relevante, de lo que tendríamos que aprender por aquí mucho en nuestra Europa continental.

Hay algo que sí que merece la pena comentar antes de pasar a analizar sus comentarios sobre las causas de la crisis reciente. En la descripción de la política monetaria (y fiscal) desarrollada en la década de los 60 en EEUU, que condujo entre otras razones a caídas del PIB y a una elevada inflación en EEUU en los años 70, Bernanke critica lo que se llamaron entonces las “políticas de ajuste fino” (o fine tunning en inglés). Y lo hace por pensar que el regulador y gestor de la política monetaria fue demasiado optimista al pensar que podía manejar los instrumentos de la política económica (el tipo de interés entre ellos) como si pudiera gobernar la economía a su medida en todo momento. Fue un gran error y condujo al desarrollo de políticas fallidas, desestabilizadoras de la economía. Como el gobernador reconoce, con mucha razón, el gestor de la política económica se enfrenta con un problema de conocimiento limitado e incertidumbre que le aconseja ser prudente. Citando sus propias palabras, “la humildad no nos hará daño”. Plenamente de acuerdo con esta posición de principios que, además, si se hubiera mantenido en los años previos a la crisis, creo que nos habría ahorrado parte de los desastres que ahora estamos padeciendo. Lo que sin duda sabe el profesor Bernanke es que, al menos en ésto, el profesor y ahora gobernador de la RF se alinea con la tesis clásica de M. Friedman e incluso de F. Hayek en favor de una política monetaria menos activa y más prudente. En concreto, Hayek resumió esta actitud menos pretenciosa y muy crítica con la intervención de l Estado en la economía en el propio título de su célebre libro de 1988, “La Fatal Arrogancia”.

Dejando ya a un lado este recuerdo de la importancia que tiene esta distinta actitud como principio rector de la política monetaria, que es sin duda de agradecer viniendo de quien viene, pasamos a continuación a analizar su visión de las causas que desencadenaron en la crisis de 2007. En su opinión, claro que hubo una burbuja inmobiliaria en EEUU, que podría haber tenido los mismos efectos que la crisis de las llamadas compañías “punto.com” de inicios de los años 2000; ahora bien,  hubo razones que hicieron que el estallido de la burbuja inmobiliaria en 2007 desembocara en toda una crisis y descalabro financiero internacional. Entre ellos cita dos tipos de razones que apuntan a dos “culpables” bien distintos:

Por un lado, en cuanto al sector privado, critica el alto grado de endeudamiento soportado por familias y empresarios desde finales de los 90 y los años 2000; así como las malas prácticas bancarias de concesión de hipotecas sin suficientes garantías, la creación de nuevos productos financieros “exóticos” que hacían muy difícil detectar su nivel de riesgo real y, por último, la práctica tan arriesgada de las empresas de endeudarse en los mercados monetarios a muy corto plazo. Todo ello sin duda que hacía más vulnerables a las familias y a las empresas y bancos a un empeoramiento de la economía; su falta de percepción y valoración del riesgo, así como una sensación bien extendida de optimismo generalizado en el crecimiento eterno de los valores financieros y los activos reales explica gran parte de esta locura financiera.

Por otro lado, señala también al Estado, a los reguladores; y, en un gesto que le honra, trata específicamente de los fallos de la institución que preside, la RF. En concreto, señala que la RF no supervisó suficientemente ni con el detalle necesario a los bancos, ni protegió los derechos de los usuarios de la banca ante la proliferación de los nuevos (y muy arriesgados, por contar sin garantías suficientes) contratos de hipotecas que algunas instituciones bancarias ofertaron de manera irresponsable. Además, señala que otras entidades reguladoras tampoco hicieron bien su trabajo, ya que la regulación fue incapaz de vigilar las nuevas prácticas e instrumentos financieros que, en muchos casos, quedaron sin ser regulados por nadie. Asimismo, nadie prestó suficiente atención a cómo todo ello podría minar la estabilidad del sistema financiero en su conjunto. En fin, una serie de despropósitos regulatorios del Estado que son resaltados además por uno de los principales agentes reguladores del mundo, la RF. Sólo con este reconocimiento del trabajo mal hecho podrá la RF mejorar las cosas en el futuro.

Ahora bien, hasta aquí no cita en absoluto la política monetaria de los años 90 y 2000 como factor que influyera en la crisis de 2007. Es como si no hubiera afectado en absoluto. Pues bien, parea nuestra sorpresa, Bernanke deja para el final de su intervención este tema que califica como muy relevante y controvertido, pues en su opinión no hay un consenso sobre si afectó, y en qué medida, a la génesis de la crisis.Veamos sus razonamientos en esta cuestión.

Para Bernanke, la política monetaria no jugó un papel ni importante ni determinante en la génesis de la crisis reciente. No fue por tanto un fallo de política monetaria continuado lo que nos ha traído a la crisis reciente. Para ello, afirma que hubo otras burbujas inmobiliarias en el Reino Unido y en España con diferentes (y afirma sorprendentemente) y más restrictivas políticas monetarias de sus bancos centrales; asimismo, en su opinión, las variaciones del tipo de interés de la RF fueron modestas y no pudieron contribuir a la espectacular burbuja inmobiliaria. Para explicarla, acude a la entrada masiva de capital en EEUU de otros mercados que compraron viviendas en ese país y provocaron (o contribuyeron) a esa subida desmesurada de los precios.  No podemos estar más en desacuerdo con esta explicación que es, en el mejor de los casos, muy parcial e incompleta. ¿Acaso la política monetaria de la RF, que mantuvo los tipos de interés en niveles históricamente bajos durante tantos años, no afectó a la creación de liquidez en ese país?, ¿Es que ese entorno monetario de dinero o crédito barato no desincentivó la correcta gestión del riesgo por parte de los bancos y particulares?, ¿No hay una relación, de la que no habla en profesor Bernanke, entre esos tipos de interés bajos y el aumento de la demanda y de los precios de los activos reales (viviendas entre ellos) y financieros? En fin, de nuevo la falta de atención, pues no se dedica ni un simple gráfico a su análisis, a la evolución del dinero y a cómo afecta a los precios nos alejan de un análisis más completo de los sucedido en los años previos a la crisis de 2007. Parece como si, conformados y satisfechos con una política monetaria que había alcanzado la estabilidad de los precios de los bienes de consumo, la RF no hubiera de ver con cautela cómo esa misma política monetaria estaba generando un incremento masivo de la liquidez que terminó por provocar una burbuja inmobiliaria y una sobre-apreciación de muchos valores bursátiles que se ha demostrado insostenible. Claro que hay una conexión en esta cadena profesor y cuanto antes lo asuma la RF, y el resto de bancos centrales, mejor será su política monetaria en el futuro.

¿La siguiente lección de B. Bernanke? La gestión de la crisis por parte de la RF. Seguiremos comentando … .

Juan Castañeda

———————

Notas:

(1) El vídeo completo de esta segunda lección puede encontrarse en este enlace: http://www.stlouisfed.org/newsroom/multimedia/video/200120322-Chairman-Bernanke-College-Lecture.cfm

(2) La primer lección ya fue comentada recientemente en este mismo blog: https://theoldladyofthreadneedlestreet.wordpress.com/2012/04/06/bernanke-su-vision-del-patron-oro/

Read Full Post »

Gold standard under a competitive market scenario: a debate

 

Gold standard has been often claimed to be the liberal panacea as regard to monetary regimes. I myself believed it for quite a long time.  However,  the study of monetary history in a broader and longer perspective has made me change my mind on this question. In relation to the gold standard, Milton Friedman (1) made a very interesting critique from a liberal perspective in the paper presented at the Mont Pelerin Society in 1961. His work, “Real Versus Pseudo Gold Standards” is a true challenge for all those who beleive that the classical gold standard was (and still is) a panacea. As Friedman remarked, it is difficult for a pro free-market economy to put the label of “liberal” to a monetary regime in which the State fixed the price of one specific good (in this case, the covertibility rate between the bank notes and the gold held by the central bank). In his view, the belief of the classical gold standard as part of the main liberal body of theories is the result of the traditional involvement of the State in the monetary field; as a result, we cannot even think of a monetary system in which the price of gold were not determined by the State, but by the competitive dynamic of different issuers of bank money and money holders themselves.

And this is the sort of the debate that I introduced in the last meetting of the “ANR DAMIN” Project (coordinated by Prof. Georges Depeyrot, CNRS, Paris), entitled Silver Monetary Depreciation and International Relations, hold in Paris last January. It was an extraordinary  meeting with experts and very good colleagues in the area of contemporary monetary history; and my proposal to talk about a competitive gold standard monetary system was received with some surprise at first. Then, once the question was properly set and introduced, we did develop a very interesting debate on the feasability of a monetary regime not necesarilly monopolised by the State; one in which, different issuers of paper money, backed with gold, were able to compete to provide the best means of payment. Under this system, as Friedman masterly stated, there is no need to claim for a fixed priced for gold, as its price will vary in the market everyday according to its demand and supply(ies).

Let me clarify that, even though under the control of the State, I do take the classical gold standard as a stable monetary system, with a remarkable record of long term price stability and economic growth from 1870 to 1914. And this is much more the case in light of the much more discretionary monetary regimes  that we have experienced since the abandonment of the gold standard in the last century; under purely fiat monetary systems, we have seen during the so-called “Keynesian years” how money supply was taken as another tool in the hands of the policy-makers to finance excessive and recurrent fiscal deficits, with the expected and undesirable results in terms of higher and more volatile inflation, and thus more uncertainty in the markets.

The debate can be found in the following link: http://www.anr-damin.net/spip.php?article31#outil_sommaire_1

(please, go to the last Saturday video, “Final Debate of the Round Table”; the debate on this question is in the middle of the recording)

Juan Castañeda

(1) I am grateful to Prof. Pedro Schwartz for his suggestion to read it several years ago.

Read Full Post »

Profesor Bernanke: Lección 1

Como informé hace unos días en este blog, el Prof. Bernanke ha vuelto por unos días a su oficio de profesor de política e historia monetarias, y ha impartido cuatro lecciones sobre banca central a los estudiantes de grado de la George Washington University School of Business. La primera de ellas trata del origen de los bancos centrales, de sus funciones, el patrón oro y de la llamada Gran Depresión de los años 30; todo ello especialmente referido a la experiencia histórica de los EEUU. Aquí encontraréis unas líneas sobre una parte de su contenido y, cómo no, una crítica. En concreto, me centraré en su concepción de lo que es un banco central y de su visión sobre lo que fue e implicó una regla monetaria como el patrón oro clásico.

Lo primero de todo, da gusto ver el estilo ameno y fácil de seguir de los profesores americanos. Y Bernanke no es una excepción. Aún siendo consagradas figuras académicas y profesionales, como es su caso, se dirigen a su auditorio con cercanía y sencillez expositiva, lo que ayuda muy mucho a comprender sus explicaciones. Y es que la sabiduría no ha de estar ligada a la oscuridad expositiva, como si la falta de comprensión del orador convirtiera su discurso en un saber pseudo-oculto, al alcance de muy pocos. No es su caso y además no debe ser así.

Yendo al contenido de su exposición, no trataré aquí de resumir sus 60´de clase, sino únicamente de la parte que dedica a: (1) el origen de los bancos centrales y (2) a su visión de lo que fue e implicó el patrón oro, lo que incluye su opinión sobre si puede ser viable en la actualidad.

Los bancos centrales

Para el prof. Bernanke el banco central es una agencia gubernamental. Así lo dice claramente al comienzo de su exposición, como quien no quiere la cosa. Al margen de lo que uno opine de ello, esta afirmación choca con lo que hemos hecho en Europa donde, desde hace ya años, hemos separado a los Tesoros nacionales de los responsables de la política monetaria. Además, no es en absoluto una afirmación trivial; forma parte de un modelo de banca central propia de gran parte del siglo XX, por el que el banco central y el Tesoro actuaban conjuntamente y se consideraban capaces de gobernar la economía mediante variaciones de la demanda agregada. Forma así parte de una concepción de la política monetaria como un instrumento más de la política económica de un país, muy vinculada a los intereses del Tesoro claro. En esta línea, Bernanke señala como objetivos de los bancos centrales: (1) la estabilidad de una tasa reducida de inflación, (2) el crecimiento estable de la producción y del empleo y (3) la estabilidad financiera. Sorprende que hable aquí de bancos centrales en plural, cuando es la Reserva Federal de EEUU el único gran banco central que incluye el crecimiento económico y la creación de empleo en sus Estatutos.

Siendo así, entonces, ¿puede la Reserva Federal estabilizar el PIB a lo largo del ciclo y conseguir además la estabilidad de la inflación? En opinión de Bernanke sí puede y debe hacerlo. De hecho, explica en su clase que los bancos centrales tienen capacidad para influir en el PIB y en los precios mediante el uso del tipo de interés; pero, por sorprendente que parezca, no menciona al dinero, a la oferta monetaria. De nuevo, esta aproximación a la política monetaria no es trivial, pues se enmarca en un modelo macroeconómico de explicación de la realidad para el que la inflación es, al menos a corto plazo, el resultado de variaciones de la demanda agregada. ¿Y el largo plazo?  ¿Y cómo se determina el nivel de precios a medio y largo plazo? Ya trataremos de ello en otro artículo … .

El patrón oro

Es en este tema donde las explicaciones de Bernanke resultan más interesantes y sugestivas. Describe como fallos o motivos para abandonar el patrón oro los siguientes (no citaré todos para no aburrir): (1) Es una pérdida de recursos, pues hay costes importantes en la extracción y almacenamiento del oro; (2) No permite intervenir en los mercados para estabilizar la economía; es decir, reducir el tipo de interés para combatir las recesiones y aumentarlo para mitigar el crecimiento excesivo del PIB; (3) Supone una regla que no permite el desarrollo de políticas monetarias discrecionales. En una palabra, no es un régimen monetario flexible. (4) Además, sí conseguía estabilidad de los precios pero sólo a medio y largo plazo, ya que la producción y los precios se ajustaban continuamente a las condiciones del mercado y, como resultado de ello,  fluctuaban mucho a corto plazo. (5) Derivado de lo anterior, es un régimen que permitían deflaciones e inflaciones.

En mi opinión, son todas esas desventajas que atribuye Bernanke al patrón oro lo que le convirtieron en un sistema monetario deseable y exitoso durante más de 40 años (approx. 1870-1920). Era una regla monetaria en sentido estricto, que estaba basada en el cumplimiento de la convertibilidad de las emisiones de billetes del banco central en oro a un precio conocido; ello restringía la capacidad de emisión del banco y limitaba por tanto la oferta monetaria, lo que contribuyó a que el nivel de precios en 1870 fuera muy similar al de 1914. Algo impensable en la actualidad. Y como los bancos centrales no intervenían para conseguir objetivos de crecimiento del PIB o de los precios a corto plazo, claro que los precios y la producción fluctuaban más que ahora; pero claro que sí, ¿o no es eso lo que enseñamos en los libros de Introducción a la Economía debe ocurrir ante variaciones de la oferta y de la demanda del mercado? En su lugar, lo que hacen ahora los bancos centrales es contrarrestar esos ajustes del mercado para alcanzar unos objetivos macroeconómicos dados o elegidos por el banco central, lo que no permite por definición que funcionen bien los mercados.

¿Algún futuro para el patrón oro?

Vista su opinión negativa respecto al patrón oro, un alumno le pregunta que  por qué entonces hay aún partidarios de ese sistema y si cree que es viable hoy en día. En relación con la primera pregunta, Bernanke piensa que sus defensores lo presentan como alternativa al sistema actual porque el patrón oro sí logró la estabilidad de precios a medio y largo plazo y, además, elimininó la discrecionalidad de la política monetaria. En eso coincidimos; pero me temo que no en la valoración de si es deseable o no. En cuanto a la viabilidad del patrón oro hoy en día, Bernanke lo rechaza por dos tipos de motivos:

(1) Razones prácticas: Apela Bernanke a que no habría hoy en día suficiente oro para adoptarlo como patrón monetario. Francamente, al margen de si defendiera yo una vuelta al patrón oro, algo se me escapa en su respuesta porque esta crítica me parece muy débil. ¿Cómo que hay poco oro? Aún si así fuera, se podría adoptar como ancla del sistema pero a un precio mayor. Es una cuestión del ajuste que tendría que tener el precio del oro a su oferta y demanda actuales por motivos monetarios. Es decir, habría un compromiso de respaldo de los billetes de banco, pero claro que a un tipo de cambio más alto que el fijado en los años 30. Lógicamente, habría muchos costes de transcición a este sistema que ni Bernanke toca en su respuesta ni en los que entro yo aquí.

En cualquier caso, como bien advirtió Milton Friedman, el tipo de cambio de los billetes con el oro no tiene por qué fijarlo el banco central o el Estado, sino que puede permitirse que los usuarios de la moneda lo establezcan libremente. Ello abriría la posibilidad a que entraran nuevos emisores de dinero y serían los usuarios del dinero quienes, en función de la confianza que tengan en unos u otros emisores, asignaran un tipo de cambio u otro. De nuevo, este tema merece un artículo en profundidad.

(2) Pero Bernanke se centra más en razones de política monetaria. En su opinión, y en ésto coincido con él, los objetivos de los bancos centrales han cambiado y ya nadie creería que sólo han de mantener la convertibilidad de sus emisiones; sino que, más tarde o más temprano, todos sabemos que iban a relajar su compromiso con la regla monetaria para conseguir otros objetivos, como el crecimiento económico y la creación de empleo durante una recesión. En definitiva, el tiempo no ha pasado en balde y nadie ya confiaría en que el banco central iba a actuar como lo hacía a finales del siglo XIX, en unas circunstancias económicas y políticas tan diferentes a las actuales.

Esta visión negativa de Bernanke del patrón oro y de lo que es y debe ser un banco central van necesariamente de la mano. Se inscribe en una visión del dinero y de la regla monetaria como partes del “instrumental” al uso de la política económica, bajo el alcance de políticos y gestores especializados. En concreto, es una visión del dinero que considera que se puede y se debe regular su oferta para así influir directamente en las decisiones de la gente, para lograr objetivos de naturaleza macroeconómica. Digamos que yo me considero parte de la tradición opuesta de lo que es y debe ser el dinero en una sociedad con una economía de mercado; una visión que considera que debe preservarse el llamado “velo monetario” clásico entre el dinero y las decisiones de la gente. En definitiva, ello pasaría por no utilizar la moneda con fines macroeconómicos, sino como una mercancía más, que se regula libremente en el mercado por su oferta y su demanda. Y, mientras llegamos a ese sistema, que al menos se regule por un banco central comprometido con una regla monetaria que persiga únicamente preservar las funciones del dinero como depósito de valor y medio universal de cambio. Nada más (y nada menos).

Como señalaba al principio, da gusto ver esta proximidad del presidente de la institución monetaria más importante del mundo con los estudiantes, así como su claridad expositiva. Seguiré atento a sus otras tres lecciones impartidas, que resumiré en este blog en breve.

Juan Castañeda

Pd. El enlace para ver el vídeo completo de su exposición está disponible en: http://www.ustream.tv/recorded/21242022

Read Full Post »