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Archive for December 3rd, 2011

¿Que qué costes inmediatos tendría la ruptura del euro? La verdad es que en el artículo que se recoge a continuación, publicado ayer en Expansión, me centré sólo en esos costes a muy corto plazo y fáciles de prever, puesto que se podrían percibir desde el mismo día siguiente a la vuelta a las monedas nacionales previas al euro. De los efectos dinámicos o de largo plazo mucho se podría hablar y es claro que sí que podríamos adivinar tendencias sobre los costes y ganancias de esta drástica decisión monetaria; ahora bien, todas estas tendencias estarían sujetas a la buena o mala política económica que desarrollara cada país una vez recuperada su soberanía monetaria.  Por ponerlo en perspectiva histórica, desconozco un precedente en la historia monetaria contemporánea de desintegración de una moneda única y la vuelta a las monedas nacionales. Si están pensando en la Unión Monetaria Latina (UML), no es un ejemplo comparable ya que en la UML cada país podía emitir su propia moneda; lo que acordaron fue seguir el mismo patrón y la libre aceptación de las monedas entre los países adheridos a ellas. En nuestro caso de la Eurozona las monedas nacionales desaparecieron (oficialmente) ya desde 1999 y no se establecieron cláusulas para facilitar una posible salida del euro.

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(Artículo publicado el 2 de diciembre de 2011 en el diario Expansión).

Los costes inmediatos de la salida del euro: una ficción monetaria

Hagamos un ejercicio de ficción monetaria y supongamos que el euro se deshiciera en pedazos nacionales y cada país volviera a su divisa como moneda de curso legal.

Conste que, aún con los graves fallos institucionales del euro, la parálisis y miopía demostrada por sus gestores y el mal comportamiento fiscal de sus Estados miembros desde 1999, no creo sea una previsión realista en absoluto. No es un escenario esperable, no sólo porque creo que aún se está a tiempo para mejorar el funcionamiento y el marco institucional del euro y salir de esta coyuntura, sino también porque los costes inmediatos de la vuelta a las monedas nacionales serían muy significativos para todos los países de la eurozona.

Claro está que los costes serían especialmente mayores en el muy corto plazo para los países con una situación económica más frágil. Y sí, señores, entre estos últimos incluyo a España.

Para evaluar los costes previsibles de una ruptura general del área euro podemos optar por una vía que consiste en dar la vuelta a los parabienes que se nos dijo nos traería el euro a los países asociados. Recuerden los “enemil” libros y campañas institucionales sobre las ventajas del euro previos a 1998 que, por cierto, con más pena que gloria fueron acompañados de buena literatura académica que sí nos alertaba ya entonces de los costes de una mala unificación monetaria. Dejando este debate a un lado, la vuelta a las monedas nacionales elevaría inmediatamente los llamados “costes de transacción del comercio” entre los países europeos, estimados entre un 0,5% y 1% del PIB europeo, que no es poco.

Estos mayores costes incluirían la necesidad de volver a pagar comisiones de cambio de divisa y la contratación de primas de seguro contra la (nueva) incertidumbre del tipo de cambio entre monedas. Ello, sin duda, encarecería las operaciones y perjudicaría el comercio en Europa. A diferencia de este coste, que afectaría en principio por igual a todos los miembros del euro, hay otros que afectarían más a los países financieramente más frágiles.

Inestabilidad

De hecho, podemos esperar un aumento muy notable de la inestabilidad en los mercados financieros, con la previsible subida de las primas de riesgo de la deuda de los países más endeudados que, ya sin el paraguas de sus antiguos socios monetarios más sólidos, tendrían que acudir individualmente a los mercados de capitales internacionales. En países como España, con un alto endeudamiento sobre todo privado, tanto la banca comercial como el Estado tendrían que pagar un mayor interés por la renovación de sus créditos en un escenario de mayor incertidumbre institucional y de deterioro de las expectativas generales.

Aunque en la coyuntura actual, dominados por un enfoque excesivamente cortoplacista, creemos que la prima de riesgo de la deuda española es asfixiante, mejor ni imaginen los tipos de interés a los que nos tendríamos que endeudar si España acudiera por su cuenta y riesgo al mercado internacional de crédito. Y es que con la vuelta a la moneda nacional, los acreedores podrían razonablemente descontar (y reflejar en nuestra prima de riesgo) la tentación del Gobierno de “monetizar su deuda”; que es la capacidad que tradicionalmente han tenido los gobiernos de financiar la deuda pública con la emisión de más dinero. Esta es una tentación en la que han caído los Estados durante siglos y no alcanzo a adivinar ninguna fuerza benéfica que nos librara de repetir este error caso de recuperar nuestra soberanía monetaria.

Fíjense lo que le está costando al BCE resistirse a las presiones de compra de más deuda soberana de los países más afectados por la subida de sus primas de riesgo; resistencia que sería sin duda menor si el gobierno español pudiera presionar libremente a “su banco central”.
En definitiva, caso de romperse el área euro, les estoy dibujando un panorama a corto plazo de mayores dificultades para comerciar, subida de los costes financieros de las economías más frágiles y la tentación de desarrollar políticas monetarias más expansivas para financiar con inflación el exceso de gasto de los Estados más endeudados. ¿Que quién saldría ganado? Los ahorradores internacionales volverían al dólar como moneda en la que denominar sus contratos e invertir parte de su cartera, lo que mejoraría las condiciones de financiación de las empresas y el gobierno americano. Ahora bien, la gestión de EEUU de su moneda no ha sido en absoluto ejemplar; embarcados desde hace ya años en una financiación inflacionista del déficit público, los ahorradores diversificarían sus carteras, aún más de lo que ya lo están haciendo, en activos denominados en otras monedas nacionales más fiables, como el franco suizo, la libra esterlina y el marco alemán, así como en productos asociados a los metales preciosos (oro y plata) que han venido funcionando(1) durante miles de años como dinero.

Juan E. Castañeda

(1) Corregida la errata de la versión en papel (es correcto “funcionando” y no “funcionamiento”).

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